Mi amigo o enemigo llamado IA
Hablemos de un tema tan apasionante como preocupante: los riesgos de la IA para niños y adolescentes.
¿Por qué empezar por aquí? Pues porque la IA ya está en todas partes: en las redes sociales que usan nuestros hijos e hijas, en los vídeos que ven en YouTube, en los trabajos que hacen para clase, en esos filtros que “rejuvenecen” o “envejecen” las fotos.
Y como pasa siempre con la tecnología, los y las más jóvenes son los primeros que la adoptan, por tanto, los que más expuestos quedan a sus riesgos.
Pero no todo son malas noticias: la IA también puede ser una gran herramienta para la educación, la creatividad y la inclusión.
Los riesgos de la inteligencia artificial
La inteligencia artificial trae consigo riesgos que afectan especialmente a niños, niñas y adolescentes sobre todo en base al uso que hacen de ella.
Para ser más claros, hablaremos de dos tipos de riesgos. Por un lado, están los riesgos “clásicos” de internet, como el ciberacoso, la adicción a las pantallas o la exposición a contenidos inadecuados. Estos ya existían, pero la IA los potencia y los hace más sofisticados y difíciles de controlar. Y por otro lado aparecen los riesgos “nuevos”, que no conocíamos hasta ahora y que surgen del propio uso de la IA. Muchas de las amenazas digitales que ya conocíamos no han desaparecido, simplemente se han vuelto más sofisticadas gracias a la inteligencia artificial.
✔ El Ciberacoso: lo que hasta ahora podían ser faltas de respeto o insultos más o menos directos, con la IA se pueden convertir en fotos o un audio manipulado. Lo que antes era un comentario ofensivo, ahora puede ser un vídeo falso que parece real. Y todo ello con herramientas al alcance de cualquiera y sin requerir ningún conocimiento técnico específico para realizarlas.
✔ El Grooming: recordemos que hablamos de grooming cuando nos referimos a adultos que se hacen pasar por menores hasta ganarse su confianza, manipulándolos con el objetivo de conseguir imágenes íntimas, encuentros o algún tipo de abuso generalmente de carácter sexual.
✔ La Adicción: los algoritmos de las aplicaciones y sobre todo de las redes sociales más usadas como Tik Tok, YouTube o Instagram funcionan con IA. Analizan lo que nos gusta y nos muestra lo necesario para que no dejemos de hacer scroll. Y estos algoritmos mejoran cada vez más. Por eso, no es casualidad que los y las menores (y también los adultos) digan “veo un vídeo más y me acuesto” y acaben apagando el móvil unas horas después.
✔ Contenidos inadecuados: los y las menores se ven expuestos a imágenes falsas que parecen auténticas y que, en muchas ocasiones, pueden afectarles de muchas formas. Y no solo eso, aCon el creciente poder y la omnipresencia de la IA, es fácil ver las numerosas oportunidades que la IA generativa puede ofrecer a niños y jóvenes, tanto directa como indirectamente.
Hablemos de lo positivo también, no todo es malo:
✔ Sistemas de aprendizaje personalizados que explican conceptos difíciles y ayudan a los niños a desarrollar habilidades, adaptados a sus necesidades específicas. Además, estos sistemas se ajustan al estilo y ritmo de aprendizaje para optimizar la experiencia educativa del niño.
✔ Herramientas para fomentar el juego y la creatividad infantil de formas novedosas, como la generación de historias, obras de arte, música o software (sin necesidad de conocimientos de programación o con conocimientos mínimos).
✔ Mayor accesibilidad para niños y jóvenes con discapacidades que se beneficiarían de nuevas formas de interactuar.
En el ámbito sanitario, la detección precoz de problemas de salud y desarrollo en niños utiliza directamente estos sistemas.
Indirectamente, los sistemas de IA generativa pueden aportar información valiosa a partir de datos médicos para impulsar los avances en la atención sanitaria. hora, además de recibirlos, los propios menores pueden generarlos con herramientas de IA.
¿Cómo podemos empoderar y proteger a los niños frente a la Inteligencia Artificial?
La inteligencia artificial ya está ayudando a muchos niños a aprender mejor, con aplicaciones que explican matemáticas paso a paso o que practican idiomas como si fueran un compañero o compañera de clase. También puede fomentar la creatividad, porque con ella se pueden inventar historias, generar ilustraciones o incluso crear música. Y no nos olvidemos de la inclusión: gracias a la IA, un niño o niña con dislexia puede escuchar los textos en voz alta, o un alumno con problemas auditivos puede disponer de subtítulos automáticos.
Eso sí: la diferencia la marca el acompañamiento. Un menor que usa la IA solo, sin supervisión, puede correr riesgos. Pero acompañado por su familia o su profesorado, puede descubrir un mundo de oportunidades y aprender a usarla con criterio.
Por eso, más que prohibir, lo que necesitamos es enseñar a los jóvenes a pensar de forma crítica, a preguntar, a contrastar y a poner límites saludables. Así, la inteligencia artificial no será un peligro, sino un aliado en su educación, su creatividad y su bienestar digital.
La inteligencia artificial ya forma parte de la vida de nuestros hijos e hijas. La cuestión no es si la van a usar, sino cómo queremos que lo hagan: ¿a escondidas, con miedo, o acompañados, con confianza responsable y criterio?


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